Creando paz con el arte

El Teatro de La Libertad

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Anteriormente he escrito acerca de cómo el arte, y en particular la música, puede ayudar a resolver problemas sociales y económicos (leer artículo). Hace poco me enteré de otro gran ejemplo de cómo el arte puede ser útil para aliviar conflictos sociales.

Asistí a una charla dada por actores palestinos del Teatro de la Libertad. El Teatro de la Libertad es un escuela de dramaturgia y un centro cultural en el campo palestino de refugiados llamado Jenin. Es el único lugar en donde se cultiva el arte y el teatro en el norte de Cisjordania, en Palestina. Es una institución que ofrece por primera vez el arte a niños y jóvenes que viven en el zona de refugio. La escuela crea alumnos pero también crea un público. Educa a este público a través de espectáculos y talleres.

El Teatro de la Libertad es un espacio donde los niños y jóvenes pueden tener un crecimiento sano. Por vivir en un campo de refugiados, están rodeados de los militares, tienen que lidiar con la muerte y la violencia todos los días. Por lo tanto la juventud de Jenin se enfrenta constantemente  al temor, la depresión y el trauma. Estos jóvenes tienen pocas oportunidades de expresar sus miedos y angustias.

El Teatro de la Libertad ofrece a los niños y jóvenes adultos en la zona de Jenin un espacio seguro en el que ellos son libres de expresarse, de explorar su creatividad y las emociones a través de la cultura y las artes. Se les proporciona oportunidades para desarrollar las habilidades, el conocimiento de sí mismo y la confianza, que puede ayudarles a oponerse realidades actuales.

Para darle fin a la guerra, es esencial ser capaz de imaginar alternativas a la guerra, ser capaz de imaginar un mundo mejor. Si los jóvenes crecen en un ambiente donde todo es violencia no es posible que piensen en soluciones que no incluyan la violencia. Es por eso que el Teatro La libertad es tan importante. Da a la gente la imaginación para tratar de encontrar alternativas para la paz. Mediante el fomento de la libertad de expresión y el respeto de los derechos individuales a través de las artes, las actividades culturales que tienen lugar en el Teatro Libertad logra romper tabúes, estimular la cooperación y mejorar la comprensión de los demás. La gente que trabaja en el teatro de la libertad son “activistas creativos”. Ellos son los que están creando un cambio para cambiar la forma de pensar y la forma de cómo se perciben a sí mismos.

Basándose en lo que uno de los actores dijo, se puede ver que el teatro de la libertad es un lugar que libera en más de una forma.

 El Teatro de la Libertad no sólo se refiere a la libertad de nuestra tierra, también se refiere a la libertad de nuestra mente.

Crecer en un campo de refugiados de Palestina significa que la vida y la muerte son intercambiables. Tanques, cañones y el miedo son lo usual. Los niños no tienen la opción de crear alternativas, ya que no hay tiempo para soñar. El Teatro les permite imaginar mundos mejores, les permite ver más allá de la realidad militar. Se les da esperanza, se les enseña a valorar la vida.

Para dar un ejemplo del cambio que el teatro crea, los actores describieron su primera presentación. La primera presentación fue una adaptación de Rebelión en la Granja al conflicto entre Israel y Palestina. El día posterior a la presentación de la obra, la gente quemó el teatro. ¿Qué podría causar una reacción así? Aunque el propósito y los culpables de los incendios son inciertos, el espectáculo creó una fuerte reacción de la gente. La reacción violenta es una buena señal porque representa el inicio de una rebelión en la mente de las personas. Este diálogo era anteriormente una especie de tabú cultural. Para los refugiados palestinos, para las víctimas de la guerra, es difícil hablar abiertamente de una situación cuyas causas están más allá de su poder pero que los afecta en todos los sentidos. Cuestionar su situación es un paso esencial para encontrar la paz. Tiene que desafiar y cuestionar sus concepciones y lo que piensan de la guerra para poder encontrar la paz.

Aunque el teatro tiene un propósito hermoso su historia está llena de drama. Empezó cuando una mujer israelí, Arna, fue al campamento y comenzó la escuela de arte en los años 80. El objetivo era dar a los niños del campamento una esperanza que podrían obtener sólo a través del arte.

Después de la muerte de Arna, su hijo Juliano Mer Khamis, continuó su trabajo. Continuó enseñando las cualidades necesarias para crear actores y artistas. Desafortunadamente, fue asesinado en Jenin, afuera del teatro, en 2011. Mentes tan creativas son vistas como una amenaza para los militares y los fundamentalistas. El teatro-y, en general, el arte, libera la mente de la gente en una manera que la política nunca va a hacer.

Juliano creía que la tercera Intifada (o levantamiento palestino) debe ser cultural, debe ser a través del arte. Decía en tono de broma a sus alumnos “Ustedes no van a ser famosos, no van a estar en Hollywood. Ustedes van a ser los agentes de la paz, y no va a ser un trabajo fácil así que no estén tan orgullosos”.

Desde su muerte, la compañía aún continúa su trabajo, no quieren permitir que la muerte de Juliano destruya su objetivo. Han actuado en Berlín, Nueva York, y el deseo de volver a Palestina, porque allí es donde tienen que trabajar para crear la paz.

 Julia Naime (@julianasah) es Asistente a la Investigación y Programas del SISGI Group. Es estudiante de Economía en New York University. Durante su pasantía en el SISGI Group, investigará sobre Desarollo rural, Problemas ambientales y Economía internacional 
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